sábado, 9 de octubre de 2010

El eco de mi silencio

El eco atronador de mi silencio,
          vacía mis sentidos, indeleble muestra de mis lamentos, de lo que pudo ser, y no fue.
    Cristalina gota de sufrimiento que recorres mi alma, que inquieta serpenteas por mi faz, limpia mi lamento.
Que antes fuese de delicia, las que de los fanales de mi rostro surgían ante las dichas,
               se antojan otrora, mares donde a la deriva surca mi existencia,
     siento que a cada momento, sin paz en este tormento, el fuego desbastador de mi pesar consume mi alma.
Eco de mis propios deseos,
apacigua mi alma, dame tiento para sugir del abismo de mis enardecidos juicios, delicados y abruptos,
        dame mente atormentada, reflexion y luz,
                                                                     quietud ante lo que me pides, 
               ese anhelo discreto de quien solo conjura de su corazón y mente, el sentirse amado.
     Dame el suave sentido, cálido y curso, al que mi corazón al fin pueda alcanzar tan deseada paz.





Fdo. Fernando J.

 







  Pontevedra. 9 de Octubre de 2010

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