Con la fuerza de un huracán, entraste en mi vida,
arrancadas las puertas
que guardaban mi corazón,
con el ímpetu del viento enfurecido,
elevaste mi alma,
desgastada por tu furia,
todo atisbó de resistencia, plegose mi mente,
a todo tu deseo, sin fuerza para la lucha,
mi alma, en tus manos estaba,
hiciste de mi, lo que quisiste que fuese,
lacayo enamorado de tan imponente fuerza
entraste en mi, como el frió acero en la tierra mojada,
sin resistencia, mi lucha,
que podía hacer yo, ante tu presencia,
amarte y sentir, que en cada instante, esa tu fuerza,
la razón de mi esistencia me quitaba,
no podía, mi quería prescindir de ese loco sentir,
no lamento ese tormento, pues en el, halle la calma,
no senti sufrir, pues en ti,
en tu fuerza, encontré mi redimir,
enjuto se cernía mi dolido anhelo, ese que en silencio todos padecemos
pues aun así,
por ti amado me sentía,
mas llego ese aciago día, en el que,
el despertar tornose de lamento, herido mi corazón,
del grito lastimero,
enterose mi alma, que ya tu,
me habías abandonado
| Fdo. Fernando J. Fdez |
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