sábado, 9 de octubre de 2010

El eco de mi silencio

El eco atronador de mi silencio,
          vacía mis sentidos, indeleble muestra de mis lamentos, de lo que pudo ser, y no fue.
    Cristalina gota de sufrimiento que recorres mi alma, que inquieta serpenteas por mi faz, limpia mi lamento.
Que antes fuese de delicia, las que de los fanales de mi rostro surgían ante las dichas,
               se antojan otrora, mares donde a la deriva surca mi existencia,
     siento que a cada momento, sin paz en este tormento, el fuego desbastador de mi pesar consume mi alma.
Eco de mis propios deseos,
apacigua mi alma, dame tiento para sugir del abismo de mis enardecidos juicios, delicados y abruptos,
        dame mente atormentada, reflexion y luz,
                                                                     quietud ante lo que me pides, 
               ese anhelo discreto de quien solo conjura de su corazón y mente, el sentirse amado.
     Dame el suave sentido, cálido y curso, al que mi corazón al fin pueda alcanzar tan deseada paz.





Fdo. Fernando J.

 







  Pontevedra. 9 de Octubre de 2010

martes, 5 de octubre de 2010

Con la fuerza de un huracan

 
 
 
Con la fuerza de un huracán, entraste en mi vida,
arrancadas las puertas 
que guardaban mi corazón,
con el ímpetu del viento enfurecido,
elevaste mi alma, 
desgastada por tu furia,
todo atisbó de resistencia, plegose mi mente,
a todo tu deseo, sin fuerza para la lucha,
mi alma, en tus manos estaba,
hiciste de mi, lo que quisiste que fuese,
lacayo enamorado de tan imponente fuerza
entraste en mi, como el frió acero en la tierra mojada,
sin resistencia, mi lucha,
que podía hacer yo, ante tu presencia,
amarte y sentir, que en cada instante, esa tu fuerza,
la razón de mi esistencia me quitaba,
no podía, mi quería prescindir de ese loco sentir,
no lamento ese tormento, pues en el, halle la calma,
no senti sufrir, pues en ti,
en tu fuerza, encontré mi redimir, 
enjuto se cernía mi dolido anhelo, ese que en silencio todos padecemos
pues aun así, 
por ti amado me sentía,
mas llego ese aciago día, en el que,
el despertar tornose de lamento, herido mi corazón,
del grito lastimero,
enterose mi alma, que ya tu,
me habías abandonado



Fdo. Fernando J. Fdez

domingo, 3 de octubre de 2010

Alma perdida?

lucha constante, batalla infinita, despojada mi alma de mi cuerpo, por un amor prohibido, mente y corazón en dura pugna por lo que sin remisión, es el amor incierto, vacilan las palabras temblorosas al surgir de mis sentidos, frió el alma despojada, infeliz en condición de amante sempiterno, desbocado latido de corazón herido, no me queda mas que inflijir en mi destino paso firme hacia la evocacion de un deseo postrero, de amor ser enchido, alma retornada, corazón vencido a la causa de su vida

Fdo. Fernando J.